CUT insta al próximo Gobierno de Piñera a apoyar en la OIT nuevo Convenio sobre violencia de género en el trabajo

La demanda,  se formuló en el marco del “Primer Congreso Nacional de Mujeres Sindicalistas de la CUT: Teresa Flores”, histórico encuentro que luego de  tres días de intensas y productivas jornadas de trabajo y reflexión, culminó este miércoles en la sede de la CUT. Con este evento, la Central se sumó a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, visibilizando el rol de las mujeres en el mundo sindical y planteando sus desafíos que darán cuerpo a la plataforma de lucha de la Vicepresidencia de la Mujer de la CUT, organizadora del evento. Asimismo, este congreso fue el punto de partida de la agenda de actividades de celebración de los 30 años de la fundación de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT Chile, agosto 1988). En la jornada de cierre, participaron panelistas de importantes organizaciones internacionales de trabajadores(as) como Amanda Villatoro, secretaria de Política Sindical y Educación, de la Confederación Sindical de Trabajadores/as de las Américas, (CSA), quien expuso todo el proceso de debate y movilizaciones que han venido realizando hasta ahora, desde el año 2015, para lograr un nuevo Convenio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en materia de violencia contra las mujeres en el mundo del trabajo.

“La OIT en 100 años tiene adoptados 189 convenios hasta ahora, pero ninguno habla de una manera explícita que permita toda una estrategia de prevención, de tratamiento y de penalización sobre un tema que es muy normal, que es muy observado en los lugares de trabajo, sobre todo en contra de las mujeres. Pensamos que el convenio 190, debería adoptarse y que sería justamente este”, explicó Villatoro, recordando que la Presidenta Michelle Bachelet “fue una gran aliada en estas materias”, razón por lo cual, agregó, espera que el Estado de Chile, “permanezca en un posicionamiento de defensa y dé un apoyo a que podamos tener una recomendación y un convenio ojalá  el próximo año”.

Al respecto, Julia Requena, vicepresidenta de la Mujer, dijo que la CUT  ya en el año 2016 se hizo parte del proceso de esta demanda (la CUT forma parte de la CSA) y, agregó, el gobierno de Bachelet también; y lo hizo en un “contexto positivo, es decir apoyaron el hecho de que la OIT redacte un convenio sobre la violencia y acoso laboral contra las mujeres”.

En ese sentido, puntualizó que “la tarea que nos queda es, cuando se instale el nuevo gobierno,  ir a conversar con  el ministro del Trabajo y ver qué posición va a tener: si va a mantener la opinión de apoyar el convenio o va a tener algunos matices”.

En tanto, la vicepresidenta de Relaciones Internacionales de la CUT, Tamara Muñoz junto con celebrar la realización de este histórico Congreso de mujeres sindicalistas,  instó “al Estado de Chile a que tome posición respecto a este convenio y que en la próxima Conferencia de Ginebra de la OIT, a realizarse en junio próximo, podamos tener ya el convenio y  sus recomendaciones”.

Recordemos que la estructura de la OIT es tripartita y de diálogo social, “en la cual trabajadores y empleadores tienen el mismo derecho a voto que los gobiernos en sus deliberaciones (…). De esta manera se garantiza que las opiniones de los interlocutores sociales queden fielmente reflejadas en las normas laborales, políticas y programas de la OIT”. En junio próximo se realiza la  Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT (Ginebra, Suiza), oportunidad donde son dictadas sus políticas generales. Los convenios son tratados internacionales legalmente vinculantes que pueden ser ratificados por los Estados miembros.

Otra importante panelista de la jornada de cierre del Congreso, fue Monserrat López del Instituto  Sindical Trabajo Ambiente y Salud, ISTAS, de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras, CCOO (España), quien expuso la situación, las condiciones en las que trabajan las mujeres en España  “que no son muy diferentes” a las que se dan en Chile, precisó: “es cierto que tenemos normativas que las negociaciones colectivas crean cláusulas que realmente trabajan la desigualdad, pero es muy difícil llevarlas a cabo dentro de las empresas”. Recalcó que “para acabar con estas desigualdades, es necesario un ámbito de actuación muy amplio que implica a administraciones, a empresas también a los sindicatos. Llevamos mucho tiempo hablando de esta lucha sindical contra la desigualdad y ya tenemos que ponernos manos a la obra. Son necesario más actos como este (Congreso), en el que nos juntemos las mujeres, que visibilicemos nuestras condiciones, nuestros daños, y hablemos de ello y luchemos y participemos más en los órganos de representación  a los que tenemos acceso”.

Exitoso balance del Congreso

Tras los tres días de intensas jornadas, Requena hizo un balance muy positivo del encuentro: “ha sido un primer congreso exitoso. Primero, porque en sí logramos concretar un primer encuentro de esta naturaleza, es histórico. Segundo, porque la convocatoria fue masiva, alrededor de 200 mujeres participaron en estas jornadas. Tercero, porque tuvimos importantes panelistas que abordaron una amplia gama de temas que captaron gran interés de parte de las asistentes (…). Creo que avanzamos en visibilizar no solo el rol que cumplen las dirigentes en sus sindicatos sino también los temas propios de la lucha de las mujeres sindicalistas”. Asimismo, destacó que tomaron importantes resoluciones que serán parte de la plataforma de lucha de su vicepresidencia, resaltando que son temas que “surgen desde el debate con las dirigentes de las organizaciones de base afiliadas a la CUT”.

En esa línea, destacó que “con esto tenemos grandes desafíos, porque el haber creado el primer congreso nacional, invita inmediatamente a tener continuidad. Y uno de los acuerdos fue que para los CDNA y también para los congresos nacionales de la CUT –que son cada tres años- ver que se cumpla en las delegaciones la cuota femenina del 30% “.

Temas como la violencia y acoso de género en el trabajo, la desigualdad salarial entre hombres y mujeres, previsión social, cuidados infantiles, precariedad laboral de las mujeres, son algunos de los temas más recurrentes que preocupan a las mujeres  sindicalistas.

El Congreso llevó el nombre de Teresa Flores, en homenaje por su destacada trayectoria pese a que no ha sido visibilizada en su justa dimensión. Flores fue una obrera del salitre, reconocida como la primera mujer dirigente nacional de una organización sindical, pues en 1923, en la Quinta Convención Nacional de la Federación Obrera de Chile (FOCH), efectuada en Chillán, fue elegida como miembro del Consejo Ejecutivo; ya en 1917, promovió la creación de un Consejo Federal Femenino, dentro de la FOCH. Fue esposa de Luis Emilio Recabarren con quien trabajó codo a codo en la lucha del movimiento obrero, resaltando la importancia de la educación y emancipación de las mujeres. Sin embargo, su innegable aporte ha quedado rezagado, casi olvidado en las páginas de la historia de luchas del sindicalismo chileno: “organizaron el movimiento de las “cocinas apagadas” en los campamentos cuando se realizaba una huelga obrera. Eran mujeres que se tiraban sobre las vías férreas y los caminos de acceso a las minas cuando sus compañeros estaban luchando, para evitar así que las empresas contrataran rompehuelgas. Teresa fue una gran mujer y una de las mejores hijas del pueblo. Puso su vida a disposición de la clase obrera en los años de la fiebre de los empresarios ingleses por enriquecerse con el salitre”, rememoró Requena.

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